mar 2, 2015
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Micro-climas de revuelta en tierras inglesas (cas)

Hace unos tres meses nos llegó un correo de Montse Venrell, profesora de catalán en la University of Leeds. Nos proponía hacer una proyección del documental, Nunca es tan oscuro en su Universidad. Empezamos una correspondencia por mail donde nos íbamos animando una a la otra hasta que Montse, en poco más de un mes, consiguió organizar una pequeña ruta por distintas Universidades de UK a través del Institut Ramon Llull, quien colaboró con algo de financiación.  Así fue como tres lectoras más de catalán en UK se animaron a participar en el proyecto de ruta con Nunca es tan oscuro. Conocimos a Marina Massaguer en Oxford, a Gemma Segura y Elisenda Marcer en Birmingham, pasamos por Leeds a  conocer a Montse y a Francina Payeras en Newcastle. Desde aquí agradecer su amabilidad, su pasión y su hospitalidad.

Empezamos la ruta en Oxford. Presentamos Nunca es tan oscuro en el marco del Oxford Radical Forum, un encuentro anual donde críticos, autores y activistas ocupan cada año el Wadham College para debatir y repensar el estado del mundo y las respuestas desde las organizaciones de izquierda.

Fue un coloquio rico en intercambio cultural y la entrada a la realidad inglesa. Discutimos sobre temas relacionados con los mitos del esfuerzo y la esperanza, heredados del cristianismo y guías de la clase media, y que a nosotros ya no nos sirven. Surgió la comparación entre los UK Riots y el 15M, ambos fenómenos ocurridos durante el año 2011. De los primeros, se comentó que fueron explosiones de rabia, puntuales y en bruto, por parte de la Underclass inglesa. En el caso del 15M, hablamos de unas protestas más duraderas, más organizadas y pacíficas, y que con mucha probabilidad eso fue debido a que la mayoría de los que estábamos en las plazas éramos hijos de la clase media. A partir de aquí surgieron interrogantes sobre la necesidad de conjugar una cosa con la otra, de cómo hacerlo. Como es natural, dadas las circunstancias actuales, gran parte de la conversación giró alrededor de las nuevas expresiones políticas que están emergiendo en el sur de Europa, especialmente Syriza y Podemos. Y un par de cuestiones interesantes para nosotros que aún nadie nos había comentado: una lectura de género y étnica de la película: “otros hombres blancos hablando” y la visión de España sobre cómo se favorece que la gente se una al sistema a través de la picaresca. Y en Inglaterra a través de la protección social.

En Birmingham proyectamos el documental en el marco de la asignatura de catalán de la Universidad. Un contexto distinto, gente más joven y puramente inglesa. Fue interesante cómo algunos de ellos estaban completamente alejados de los movimientos sociales, casi con actitud de descubrirlos por primera vez. El debate se centró en el interés que les despertó Arcadi y su entrega, así como la actuación de los mecanismos de poder a través de la acción violenta de la policía. Fue un debate diáfano y cálido. Salimos del aula convencidos de que algunos de estos jóvenes se llevarían la película en la mente, rumbo a casa.

Al día siguiente aterrizamos en Leeds, con Montse. La sala se llenó de un público heterogéneo, españoles, alumnos ingleses de lengua, catalanes, etc… De nuevo surgió el debate sobre las nuevas formaciones políticas y una intensa emoción hacia la figura de Arcadi. En algunos de los asistentes se despertó la necesidad de creer y sentir identificación con los demás, con aquellas caras que escuchan al protagonista, desorientadas y con ganas de sentirse que forman parte de un ¿todo?: “me habéis hecho volver a creer que sí se puede” Algunos de  ellos eran emigrantes forzados por la crisis en España. Se creó un micro-clima de revuelta.

La última parada fue en Newcastle. Allí nos esperaban un grupo de alumnos ingleses con un catalán exquisito que nos hicieron de intérpretes durante el coloquio. Apasionados y curiosos, nos preguntaron cómo había surgido la idea, cómo habíamos conseguido que no se notara la cámara, pudiendo acercar el espectador al protagonista hasta notar angustia y desasosiego.  Uno de ellos nos dio las gracias porque habíamos conseguido poner en palabras sus pensamientos y su estado de ánimo. Fue en Newcastle donde constatamos la vocación internacional de la película.

Si hay algo que hemos extraído de esta experiencia es que, cómo dijo Estellés y leímos en la habitación de Marina, en Oxford: “els amors fan l’amor, les històries la història” De nuevo  sentimos a Nunca es tan oscuro como un retrato individual en simbiosis con el estado de ánimo de una sociedad en suspensión.

¡Gracias Marina, Gemma, Elisenda, Montse y Franzina!

 

 

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